Páginas

martes, 28 de abril de 2015

ARRABAL

Al final todo ha sido una broma, una puesta en escena nada convencional. Los dientes de Ligya Pape vuelven a aparecer, giran de nuevo, el aspa horizontal es ahora el aspa de la Querida Sonrisa Vertical; y se muestra ahí, en la piel de un Hal confundido, el que "sólo quería soñar"; la ¿Memoria Ram? se defiende en el brazo semi enterrado del Gran Totem donde antes lloró su destino la Humanidad encarnada en el valiente piloto que sobrevivió a los Simios y que, luego en el siglo XVII, comprobaría horrorizada que no eran Gigantes sino Molinos. Aún así, ellas, continúan la guerra. ¿Qué sucedió en Argel? ¿Qué te hicieron, hijo mío? Quiero contarte una cosa, no a tus huesos sino a ti, al que escribió el Quijote: Miho, Avellanado, Cervantes o Avellaneda, ¿quién busca la libertad? Mi Pingüina es incarcelable. Ha aprendido a fingir, ya casi no se la nota (soy laísta como mi hija), ¡bueno, algunos golpecitos al parrús, cuando toca hacer el papel; "sí se la pilla", pero ahora finge con brillo en los ojos, aguanta bastante antes de caer en la depresión. Está muy inquieta, va como una moto, pero cuando cuenta sus cuitas, ni Jane Fonda en su magistral papel que interpretó en Klute relatando al anciano, por unos dólares, sus historias de amor, estaría a su altura porque verdaderamente ha aprendido a fingir. Sus correteos por el escenario son explosiones, grandes explosiones, que hacen temer lo peor. No la vereis con un faldón naranja arrastrándose tras la verja pidiendo clemencia ni libertad; pero yo la he visto en pijama una fría madrugada en una calle sórdida resucitando al amor que creía acabado; su lucha es ella misma. No hay brazos que la puedan retener a no ser que sean brazos de amor, brazos que la hagan sentirse lo que ella siente, brazos que la acompañan abrazada a morir de amor.

viernes, 24 de abril de 2015

CONVERSATION

- Hola Peter.
- Hola John.
- Se te ve la voz apagada.
- Sí, no estoy en mi mejor momento. Te llamo para decirte que voy a cerrar el negocio...
- ¿Te rindes?
- Más o menos; se me acumulan los enanos, siempre los he odiado, no a los enanos sino a que se me acumulen, me agotan, demasiada tensión pretendiendo que no se note o, lo que es lo mismo, tratando de que lo pueda sobrellevar. Ya la semana pasada no pude publicar. Necesito el mar ¿sabes? oigo su batir en la noche, sólo oigo su batir en la noche, un cuadro azul y negro, no hay olor a mar, sólo su profundidad. Todo empezó, justo una semana, creo; mi editora me había recomendado que fuera a esa presentación, ya sabes lo que me cuestan estas cosas; ¿has visto a Goytisolo recogiendo el Cervantes sin chaqué? ¿con esa corbata que alguien le regalaría hace treinta años? Siempre ha mirado así, pero cuando miraba al rey, miraba como alguien que ha sido empujado a la mazmorra. Pues fui a esa presentación, me presenté ante unas Carmenes Posadas, aunque ahora que lo pienso creo que soy injusto con ella. Había una directora, una vieja, una botulímica, una esclava, una fotógrafa, una lista, una tonta, Paco que era el que vendía el libro y yo. La directora me hizo un tercer grado afortunadamente corto y me presenté como un devorador de libros harto, aunque no es cierto, de leer siempre la literatura arqueológica o algo así les dije y buscando nuevos autores que se les pueda leer. La directora a la que yo llamé jefa y dirigente me preguntó que qué es lo que leía, todo esto revolviendo una especie de guión que llevaba, una especie de orden del día, con preguntas y anotaciones. Llois (Joyce), le contesté. ¿Y eso, qué es?, me respondió; nunca me lo habían puesto tan fácil; Bueno, es un escritor irlandés, era. Paco se quedó un rato mirándome, calculo que dos o tres segundos, esbozó una sonrisa y supongo que recibiría mi "gracias" mientras la señora dirigente que ahora recuerdo se llama Pepa, removía papeles, tocaba libros, comía patatas fritas y me dirigía un no sé, no sé. Había quedado con una furcia para beber y me despedí de aquella gente dándoles las gracias, me dirigí hacia la barra del garito donde se vendía el libro, pagué mi café y escuché entre risas un no se qué y sigamos. Lo primero que hice cuando revisé mi material fue comprobar que ninguna de las asistentes, ni siquiera la directora dirigente, que tan amablemente me invitó al evento, fuera seguidora mía, lo cual era evidente.
- Bueno, ya sabes que a esas cosas hay que ir preparado. Acuérdate de la última que tuviste en plan famoseo. Vergonzoso ¿no?
- ¡Ya lo creo! Estoy convencido de que en aquella, más de uno acabó haciendo yoga. ¡Dios, qué pasteleo! ¿te estoy entreteniendo?
- No, realmente, estaba esperando a mi mujer, pero, como de costumbre, me ha dado plantón.
- Yo creo que tiene novio.
- O novia, vete tú a saber.
- Pues, luego han sucedido esas cosas que me hacen volverme tan paranoico. Es el mar, o el exceso de circulación, los médicos, la priva, la puta agenda y ese miedo que tanto me aprieta las clavijas. No puedo con los cumpleaños adelantados. ¿Te lo imaginas? ¿Cómo te va?, iba a poner ¿cómo te va la vida? pero la vida ya sabemos todos cómo nos va, ahora sólo queremos saber si somos capaces de aguantar nuestra irreflexiva e insoportable soledad, la que hemos elegido, con tal de no perdonar. 
- Ya te dijeron hace tiempo, "bienvenido al maravilloso mundo al que has llegado y del que sabes que nunca te leerá más del cinco por ciento". No lo dejes, por favor.
- Aunque no sea más que para que tú estés ahí, no lo dejaré.
- Gracias.
- No sé si ésta noche cenaré solo. Ahora estoy bien.
- ¿Lo harás por mi?
- Ya te lo contaré a la semana que viene. Gracias amigo.

viernes, 10 de abril de 2015

EL CUARTO DÍA

Al quinto día de la Creación, Dios recibió un golpe gravitacional, Eva le sugirió que la formación del Sol y de la Luna no había sido del todo aceptable, -un no sé, no, no me ha gustado, -pero Eva, querida, tú no tendrías que estar aquí hasta el sexto en que se cree el género humano, ¿qué es lo que no te ha gustado? ¡A Dios le iba a decir qué era lo que no le había gustado! bien sabía Él qué era lo que no había salido bien; cuarto de siete, cuando todo estaba ya formado, sólo le quedaba la creación de Eva y de Eva Adán, las fuerzas no eran las mismas, ni el fuego tenía la energía del big - bang ni la fuerza del Creador era la del primer día, pero hacerle creer a Dios que Él era el Protagonista de esta historia era como dejar a Eva para el último día (penúltimo pues el último descansó) y eso no iba con ella. Adán, paciente hasta la saciedad, esperaba sentado en su sillón del Paraíso, tomándose un gintonic con pimientas y chuches de submarinos mientras esperaba que se descongelaran las lentejas que le había preparado Eva, justo para degustar el sexto día. Miró la Tierra que le rodeaba y, levantando la vista al Cielo, dijo: -Un día de éstos tendré que barrer.

jueves, 2 de abril de 2015

TOLIRIO

Al no venir en la RAE, Francisco Fávila Lancero-Iñagoitia, Grande de España, tuvo que "meterse" en internet y buscar la palabra que martilleaba su cabeza y que, al igual que en otros tiempos pasados, en que se la oyó al enlace sindical de la bodega que regentaba y que, le adjudicaba en su persona, le producía la misma zozobra y desconsuelo porque le sonaba a eso, a lo que suena. Según el Inventario General de Insultos de Pancracio Celdrán: Toli, tolili, toli-toli. Bobo, pasmarote y aturdido. No refleja la acepción Tolirio o lo que se le asemeje pero lo cierto es que se usa para decir lo mismo, es decir, capullo.
Esto viene a cuento de unos hechos que acaecieron un día en que invitó a comer en su casa a la recepcionista de la consulta odontológica que venía frecuentando ultimamente pues padecía de rechine nocturno y necesitaba una férula. Quedaron en las inmediaciones de la casa y, ¡oh, sorpresa!, la jefa de su marido la saludó desde su coche. -¡Me ha visto y le he dicho a Pedro (su marido) que me iba a un centro comercial! -Bueno, no tiene importancia que te haya visto, se supone que irías hacia el centro, no creo que fuera importante. -No sé, no sé, ¿tu crees que se habrá dado cuenta? -¿De qué?, no le des importancia, no la tiene. Rosaura, que así se llamaba, practicaba el "rikiu - o algo parecido", Francisco Fávila, ésta vez no se molestó en buscar su significado en la red; este "rikiu" se practica en foros de singles, supuestamente en pelotas y no se puede hacer borracha, se supone que los mantras u Om actúan en el cuerpo y lo transportan a un estado parecido al orgasmo, obviamente muy placentero; éste, entre otros fue el tema de conversación de la comida arrocera muy bañada en cerveza. Fávila, que era católico, apostólico y romano (y uno también) no creía en esas cosas pero, al menos, la conversación se dirigía por el camino de la cama, cosa que sí le gustaba practicar. Aprovechando que Rosaura andaba ya piripi, la cogió de la mano, la levantó del asiento, suavemente, le dijo "ven" y se la llevó a la cama. -Te advierto que a las 5 y media me tengo que ir. -No problem, Rosaura, no problem. Fávila acercó su boca a los labios de Rosaura mientras la empezaba a desnudar; una lengua de gatita caliente, corta y en punta le tocó los dientes -demasiado corto ese beso, pensó, pero como lo acompañaba de gemiditos seguidos, supuso que estaba cachonda. -¿Me has echado algo en la cerveza? te advierto que estoy terminando con la regla y no sé si... lo digo por las sábanas que son blancas, la cabeza me da vueltas, Fávila empezaba a mosquearse pero ya era tarde, enhiesto y en pelota picada tumbó a Rosaura en la cama, la bajó el panty y las bragas y se apresuró a montar; semejante a un sapo aplastado y con la cabeza aboyada de golpes, demasiado tarde para apreciar defectos, Rosaura se le presentaba totalmente desnuda, un corto beso en los labios seguido de otro en el pezón izquierdo y... -¿pero sin condón? no, no, no, ¿sin condón? no, no, que luego es peor, no sigas y eso que tienes en el labio ¿que es? -Me he mordido, repuso Fávila. ¿Te has mordido? ¡parece un herpes! -Me he mordido. -¿Sii? -Si. -No oye no, hablaba como si gimiera, pero evidentemente se le había pasado toda la calentura, -mira tengo un amigo, un buen amigo que es gay que me ha dicho que se puede pillar una gonorrea haciendo una mamada, imagínate. -Jodeeer, Fávila miró resignado su pene y se despidió de él. -Jolines, Francisco, ¡qué delgado estás! -es que sufro mucho (la madre que te parió) pensó para sus adentros. -¡Tolirio!, eres un tolirio, me invitas a comer y ¿no tienes condones? -¿No llevas tú?, yo no uso. Rosaura sacó un cepillo de dientes portátil de su bolso y empezó a cepillárselos. -Me tengo que ir, la próxima vez compra condones.
-Pues, bien amigos, ésta es la historia que me refirió el buen Francisco, no antes sin recordarme que las últimas pruebas que le hicimos en la Clínica de los Dolores sobre alergia, daba positivo al latex.