Páginas

viernes, 4 de octubre de 2013

ESTO ES MI REINO

ESTO ES MI REINO
Esto es mi reino.
Ni palacio, ni cash, ni futuro;
cuerda floja que aprieta el talón y lo lesiona
cada vez más;
en el horizonte tú, y en cada paso que doy tú.
Esto es mi reino.
El reino de los lelos.
El reino de los fracasados.
El reino de los que tenemos todo menos lo que todos quieren.
El reino que no tiene reina porque está encarcelada.
El reino que tiene rey porque yo soy ese rey y sigo vivo.
El reino de los que sueñan y perturban y sólo ellos tienen el poder de la mente.
El reino que hace sospechar del rey.
El reino que siempre tiene que jurar.
El reino que te puedo dar.
Esto es mi reino.
Ni palacio, ni cash, ni futuro; cuerda floja que aprieta el talón y lo lesiona
cada vez más;
en el horizonte tú, y en cada paso que doy tú.

Esto es mi reino.

viernes, 27 de septiembre de 2013

LA PARADA BIOLÓGICA

LA PARADA BIOLÓGICA
-¡Menudo frenazo he metido! Todas las almohadas de la parte trasera se me han venido encima y encima atasco, atasco, atasco. Atasco y vuelta a empezar, Karen me confunde la voz con la de un desconocido, no consigo dar un paso, no valgo ni para currar; no hay nada fuera, nada me vale, no hay enfoque ni ganas. Bueno, ganas si pero sin ganas. Estoy vencido. Joaquín hablaba de la parada biológica. ¡Pero si un simple paseo me agota! ¿Que soy un nerviosillo? ¿Dónde coño está el mar?
Se ha jodido el reloj. La maquinaria ha olvidado qué ruedas eran las que se movían primero y lo peor es que en algún momento, se mueve para luego pararse. ¡Me cago en mi puta madre! ¡Me estoy muriendo! ¿Dónde estás? ¡Sácame de aquí! ¡Quiero vivir!
- Ahora te jodes, cabrón. Qué lejos está todo ahora, ¿verdad?
- Por mis santos huevos que salgo de ésta, y me devolveréis el tiempo perdido.

Y danzaré.

sábado, 21 de septiembre de 2013

PAPEL

PAPEL
Nunca ha estado más lejos esa cabellera que envuelve la cara redonda, blanca, cicatrizada, de ojos de almanaque y a veces de válvula soltando aire, de leche verde, de nueces y almendras verdes y azucaradas; ahora puedo escribir y quiero sentirla en el paso, en el aire después de que ha escampado, en el desarrope, en el bajar de gafas de sol y de pestañas, en el sentirla fuerte, con mando, segura de lo que no hace. Nunca ha estado tan lejos porque voy a tener que sostener su papel en el teatro de su vida, voy a tener que interpretar, sentirla interpretando, corrigiéndome el modo de actuar para que no sea posible el guión que creo cierto y no puedo declarar. Me asignaré su papel porque conoce mis pasos pero no los que daré, por ello donde el guión diga creo, diré es y donde las lágrimas  crucen mis pezones patearé la causa de mi existencia para que sea posible el milagro. Una realidad como solución, una apuesta segura y un profundo descanso que me lleve a lo que ya creía que había olvidado. Soy parte de él y escapo tantas veces como él me busca; no me resigno a no tenerlo y anoto en mi corazón borracho de lágrimas y de semen la posibilidad de que no huya como siempre ha huido. Ahora que ya he asumido el papel, empezaré dándote los buenos días, mi amor, ya que has llamado a mi puerta y has entendido las normas de educación.

- Buenos días, Princesa; me dirás y el día, otra vez lluvioso, marcará los momentos en que sea imposible dar un paso sin saber de ti.

jueves, 12 de septiembre de 2013

SERÁN LOS ASTROS

SERÁN LOS ASTROS
La parte mezquina que todos llevamos, la que sobresale por encima de lo que has creído que era todo superior, la que aprovecha el descuido o lo que es peor la que fagocita todo lo que has entregado. Esa es la que mató, no el amor porque ello era imposible en la biología de X, sino la creencia en el amor. Desde ahora la melancolía, la tristeza, la cabeza baja, el cuerpo caído, la elegancia muerta de la rutina ignorada, el descuido en el aseo, las vueltas y vueltas, el cigarrillo ajeno, la celda de todos los días. Todo por esa parte mezquina, egoísta, no verdaderamente oidora, la que nunca está aunque le digan y le digan, la del sarcasmo ante la pena, cuando de verdad es pena; la del que mira a otro lado cuando le piden una limosna. Primero, tal vez no fue primero, su editora le dijo:
- Tú no eres poeta
- ¿Qué no soy poeta? (¿A poet?)
- ¡Querrás decir que no soy homosexual!
- Eso.
- ¡Ah, eso es otra cosa!
(Me inquietan sus rechazos cuando el bulto aprieta. Así que el mar, las plumas, el azul y el bulto ¿se referían al bulto del paquete? Sorprendente, pero muy posible, lo dejaré para la tercera lectura. ¿Hablaré por las noches en sueños? ¿Diré su nombre?)
- ¿Será que, de nuevo, la tristeza la invade, cada vez más?
Parece que lo ha asumido. Serán los astros, la Luna siempre se interpone y ellos brillan con luz propia, no necesitas descansar, necesitas un descanso. Iba de verde, de verde claro y brillante. Su melena rubia tapaba la mitad de su mirada, la luz que salía de su cara era clara y desnuda. Una chiquilla vino a verme y se fue triste y madura. Nos separamos, tal vez para siempre y el amor, y la ilusión y lo que hicimos y el querernos tanto. (Hemos dormido bien, estamos cansados. Mi inteligencia me dicta que no puedo dejarte, eres vital para mí. No vuelvas a decir que eres una gilipollas.

Pasó la tormenta y el tedio
de la palabra queda en el olvido.
Iba de verde, de verde
claro y brillante,
y la sigo teniendo en el corazón,
mi vida, mi amor,
sigo vivo.
Sigo vivo.

Estos fueron los últimos gritos de amor de X, hasta que escupió el beso de la codicia o lo que es peor le supo a pánico. El ratón ya estaba en la jaula, daría vueltas a la noria hasta que, cansado, se ahorcara como única salida.
Después ella se lo confirmó. La mirada lejana, el viento que despeina al espantapájaros. La mirada lejana y una arcada cerebral que agarrotó todo, hasta lo que hicimos.
Una chiquilla vino a verme y se fue triste y madura.
- ¿Madura? ¡Cómo que triste y madura! Me hace mucha gracia ¿por qué madura?
- Si, madura; no lo sé, es posible que lo que pretendo se haya intentado antes, las cosas cambian ¿estás? Sólo tengo que afinar. Técnicamente ahora es más fácil que cuando no existía internet. Ahora se "interactúa" pero si no consigo amansar mi vanidad no llegaré al público que pretendo, de todas formas mira las fechas, nuestros estados de ánimo cambian con facilidad y siempre hay un antes y un después. No tengo la facilidad de Bretón ni, mucho menos, la de Raymond Roussel para describir matemáticamente el estado de nuestra materia y además aburriría el perder la idea. Prefiero la idea (concepto) sobre la descripción. Sobre las ideas podemos actuar.
- ¿Triste?
- Me lo pareció, de todas formas, sólo de pensar en el trabajo tedioso de la clasificación de mis entregas me dan escalofríos. Ahora temo perderte porque percibo tu intranquilidad. Puede que no esté loco por tí, ¿no? Puede que esté loco de atar.

Y con ello obtendrías el escape.

viernes, 6 de septiembre de 2013

TENSO

TENSO
He podido descansar. La siesta, larga, ha dado una tregua a la adicción que tengo por Karen.
- Pero, tú, verdaderamente ¿la amas? 
- Amo a la mujer de Stripped.
- Entonces ¡amas a Karen!
- Ciertamente, se parecen mucho, es posible que sea la misma mujer, ahora que me fijo. Karen tiene unas tetas preciosas y una pistola siempre lista para disparar.
- Te noto tenso.
- Va a ser, desde ahora, muy difícil, no estar tenso.
- Ella lo sabe ¿no?
- Sabe que me encuentro incómodo en algunas situaciones. Cree que me incomoda ir de traje.
- ¿Vas a poder con ella?
- No quisiera. Karen es así y debe seguir siendo así.
- ¿No quieres comprometerte?
- Me comprometería con ella para toda la vida.
- ¿Cual es el problema?
- No es un problema; es su impulso vital, su hacer en el preciso momento; le digas lo que le digas.
- ¿Te refieres a que pasa de tu condición física?
- Llámalo así, cuando le dices que tengo algo que hacer, me llama y te dice "quiero" o no te lo dice pero sabes que tienes que estar.
- ¿No te estarás haciendo tacos en la cabeza?
- ¿Más? ¿Sabes lo que es querer tenerla y tenerla y no poderla tener?
- ¿Quieres que lo dejemos para mañana?
- Si, será lo mejor.
- Dime una cosa ¿te ves con ella?
- Cada vez más.
************
- ¿Cómo te encuentras?
- Bueno, la idea que traía se ha esfumado y era buena.
- ¿Concluyente?
- Aclaratoria, más que nada.
- Debes dejar de aclarar las cosas o ¿lo haces por ti?
- Es muy difícil decir a la gente que quieres todo lo que te está ocurriendo, tan de repente; la imagen de las motos incendiadas de Easy Rider empieza a ser una sombra de algo que he debido de sobrepasar más de una vez. Ahora no tengo muy claro cómo va a ser: si estrellado, con un tiro en la cabeza, o...
- Será de paro cardíaco, a este paso.
- Estoy entrenado, creo.
- ¿Entonces?
- No quiero arrastrar a nadie conmigo.
- ¿Eso te produce tensión?
- Tú sabes mejor que nadie hasta dónde puedo llegar.
- Es posible, entonces, que una borrachera deje libre el camino.
- En este caso no dejaría más que incertidumbre. Comparar esta situación es complicado, pero... veamos, intenta comprender lo siguiente: - Karen soy yo y su hijo es Karen-, todo lo que tiene ella en la cabeza y todo lo que la rodea, se supone que el chico no lo sabe, pero Karen es la madre de un niño que no es tonto.
- Si eso fuera así, Karen no insistiría. Sería descabellado seguirte.
- Ahí te equivocas, porque Karen, cree en ella y esto no tiene nada que ver con la intervención que haya podido tener yo en todo esto. Karen, ya sabe, que si cierra los ojos y sueña con ello, lo consigue; aparte es mujer y me conoce muy bien, no en lo técnico, porque se despista con frecuencia pero si en el fondo, los pasos que está dando son pasos inteligentes y hasta medidos y empieza a gustarse porque puede con todo.
- ¿Qué vas a hacer?
- Quererla, es lo único que puedo hacer y se lo merece ¿no crees?
- ¿Damos un rulo para despejarnos?
- Ok. ¿Sabes una cosa? Una vez me dijo que si estaba haciendo un estudio sociológico.
- Chica lista.
**
- ¿Mejor?
- Mucho mejor. Gracias.
- ¿Cómo llevas la cuestión dinero?
- Hace como con todo, le da todo igual, siempre que no le toque a ella, claro.
- Esto te va a costar caro, colega.
- Está acostumbrada a buen tren, la crisis no le afecta. Es una Princesa, acuérdate.
- ¿Sabes que vas a tener que compaginar el Deutsch con el inglés? isn´t it?
- No paro pero todo se lo debo a ella, lo que daría por tenerla ahora conmigo.
- ¿Ahora?
- Si. En el ahora de tenerla y besarla y de que me incordiara y no me dejara trabajar.
- Hay que trabajar. Es mejor para ti.
- Si sigo con la intención de seguir comiendo todos los días, si.
- No hay quien te entienda, ¿quieres que esté para incordiarte?
- Cuando rellenas tu vida de absurdas rutinas necesitas alguien como ella para seguir viviendo.
- Y continuar rellenando con rutinas.
- Ese es el pánico que me entra, el que hace que, cuando mejor estoy, salga de najas. El miedo a la rutina; creo que me moriría de pena si no soy capaz de salir.
- Te noto tenso.
- Ahora me lo noto yo.
- ¿Cómo decías que te puso? ¿"cara de trueno"?
- Si. Acaba, me voy con Apollinaire.
- Buenas noches, "cara de trueno".
- Buenas noches, colega.

TQ.

viernes, 30 de agosto de 2013

OXÍGENO

OXÍGENO
Necesito salir y tomar el aire, hay altas presiones y se nota en el ambiente, estoy encerrado y no puedo salir. La Señora de las Cuentas no atiende ni entiende. Le enseño la cola y se ríe, está flácida y el pubis afeitado; si estuviera enhiesta diría - ¡Ramón!
Necesito reponerme, aunque sea a costa de tener que incorporarme al trabajo (manda huevos), pero necesito salir de aquí. Los bostezos que yo necesito son exclusiva de la Sra. de las Cuentas, panorama gris y encima falto de oxígeno. Pienso en Karen y en su vida social, sería feliz en América, con sus barbacoas, sus niños corriendo jodiendo la marrana, esos tíos seguros de si mismos hablando de fútbol, jodidos pero contentos; y sus Karens, todos representando el papel que les toca;
- Después de que se vayan follamos cariño.
- (Estamos como para follar, menos mal que siempre dice lo mismo; bueno esta vez igual si)
La Sra. de las Cuentas habla en alto para memorizar.
- (Saldrán las cuentas, no sé, no tiene buena pinta)
La Sra. de las Cuentas ya no bosteza, totalmente entregada al delirio contable, me imagino la misma dedicación comiéndome la polla. Pienso en Karen, igual prefiere España a América,
- América no tiene Albariño, cariño.
Me recuesto en su sillón - almohada, para poder comprenderla, yo veo la ventana, ella ve la reja. Las dos se pueden abrir y el aire pasará.

Estoy espeso, el trabajo clasificatorio no funciona, toda la noche, la de ayer también, intentando retener el hilo conductor, mágico, luminoso y, a veces algo reiterativo por el miedo a perderlo, por fin aclaratorio incluso para mí. Hay algo que no quiere dejarme seguir y no lo domino, Einstein se levantaba por las noches, en pleno sueño, y escribía en las paredes su fórmula magistral. ¿Qué hacer? Se mezclan demasiadas cosas: Karen, creo que siempre está, es posible que Tere, y por ello su descanso, (o tal vez también el mío) impidan seguir el guión. El ansia limita demasiado, pero no puedo pasar de ella, es mi constante, creo. Se calienta el cerebro, se separa del cráneo y no se enfría, sigue caliente y desgasta todo intento de seguir; necesito tomar el aire, nada de ejercicios respiratorios, necesito el aire de verdad.

viernes, 23 de agosto de 2013

FELICIANO

FELICIANO
Feliciano Felices cambió de nombre un día que estaba tomando el sol sentado en el banco del parque. Alguien había dejado un tebeo doblado por la parte interior y dejaba ver la historieta de un tal Mortadelo y un tal Filemón. No podía dar crédito a lo que veía, uno de esos personajes caricaturizados llevaba su nombre. No tenía muy claro quién de los dos era Filemón pero lo que estaba claro que tanto uno como el otro eran motivo de mofa y no escarnio, sino puro cachondeo, y verse reflejado en la mente de los demás como uno de los personajes del tebeo le alejaba de la imagen que él tenía de sí mismo. Feliciano Felices, antes Filemón, tenía un problema importante con las vértebras de su columna; nada más cumplir los cincuenta empezó a notar, justo el día que soplaba las velas de la tarta de homenaje que le regalaron en el Casino sus colegas Doctor Diego Mendoza & Séquito, que cada vez se agachaba más desde que empezó a soplar la primera vela hasta que terminó con la última, casi (y sin casi) escupió en vez de soplar la última de lo bajo que estaba por debajo del nivel de la llama, aprovechó la ocasión y al son de un bolero que interpretaba en esos momentos la orquesta, todos con chaquetilla blanca, como en los mejores tiempos, se levantó y con el micrófono en la mano y dirigiéndose al Doctor Diego & Séquito cantó así:
- Doctor Diego, Doctor Diego…
Las sordinas de las trompetas ponían el tono necesario para cambiar a modo de jazz, pero muy melodioso, Amy apareció para cantar junto a él y éste aprovechó para cogerla por la cintura y bailar y seguir bailando; bailar con Amy no se podía dejar pasar, y ¡cómo olía! ¡cómo huele Amy! Y cómo se mueve, cómo podrá ser tan bonita. Y cantar tan bien. Y esa forma de poner la mano sobre su bajo vientre.
- Eso no se llama bajo vientre, Sr. Feliciano, se dice Venus.
- ¿Monte de Venus?
- Venus, a secas. Eso es Venus.
Feliciano Felices besó a Amy en la mano y prosiguió, después del aplauso.
- Doctor Diego, dígame cual es el remedio para mi mal (sordina, maracas y escobillas). ¿Cuál es el remedio para que deje de ser cada vez más bajito; si cada vez que soplo me encojo un poquito?
Alguien del Séquito dejó caer un grito mariachi que no pegaba ni con cola, pero todo el mundo dijo ¡hurra! El Doctor Diego Mendoza subió al escenario entre vítores y haciendo una reverencia al respetable prosiguió.
- Don Feliciano…
A lo que todos gritaron:
- ¡Felices!
- El mal que Vd. Tiene es fácil de remediar, pero tiene un inconveniente.
Las escobillas se quedaron solas y la orquesta se dio la vuelta tapándose los oídos al mismo tiempo que se contoneaban rítmicamente y coreaban:
- Tiene un inconveniente, Felices, du, du, du du; du, du, aaa.
- Tendrá Vd., Sr. Felices, que interpretar a lo largo de su vida a varios personajes que le den “proximidad”.
- “Proximidad”, du, du, du du; du, du, aaa.
- Doctor Diego, dijo Feliciano con gesto grave agarrando el micrófono que le daba y sentándose los dos en el escalón del escenario, ¿se refiere Vd. que a partir de ahora tendré que interpretar a los popes de mi vida y sacar pecho?
- ¡Qué sintonía! Uoh, uoh, coreaba la orquesta.
- Si, mi querido amigo.
- Pero…, Uoh, Uoh, proseguían, se me notará Doctor Diego.
- Si, mi querido amigo, Uoh, Uoh, proseguían, pero no lo notarán todos, así que no será tan evidente, sólo tendrá que interpretar o poner una pose adecuada cuando Vd. se percate de que “ellos” se…
- Han percatado, du, du, du du; du, du, aaa.
De repente la orquesta desapareció, aunque la luz del foco central que iluminaba a Feliciano y al Sr. Mendoza dejaba entrever sus sombras lo mismo que al Séquito, las escobillas callaron.
- Don Feliciano, cada vez que Vd. interprete a uno de sus popes, las vértebras de su columna se separarán y empezará a crecer y desaparecerá su mal definitivamente. Le hará un imitador a los ojos de los Percivientes, pero Vd. se estirará.
- Perderé mi identidad.
- Al contrario, la ganará.
Delicadamente, como si fuera la iluminación del Belén del Hospital del San Rafael (San Juan de Dios), fue amaneciendo, la orquesta era introducida por un órgano eléctrico y el Séquito podía fumar y fumar, y beber Martinis y Copacabanas, el bajo eléctrico interpretado por Daglas daba paso a la meditación. Amy, apareció como un Ángel de Nacimiento, puso la mano en Venus y cantó.

- No usaré gafas de sol no vayan a cachondearse con que soy José Feliciano, el cantor. Murmuró para sí Felices.